
Una noche de luna llena; Jennifer iba caminando en dirección a su hogar, venia de una fiesta, eran las 5:30 de la madrugada, agarraba su cartera fuertemente con sus manos que sudaban del terror que sentía dentro de su cuerpo; tenía una leve sensación de que alguien venia tras ella, su mirada se volteaba en cada minuto que pasaba, trataba de sorprender a alguien que estuviera a sus espaldas, pero nada.
Sin darse cuenta en que momento, comenzó a acelerar su marcha, la sensación de no estar sola en aquel instante se hacia cada vez mas fuerte, mas constante, su corazón palpitaba con gran rapidez y solo deseaba estar en casa, esperaba llegar sana y salva. Quería creer que la horrible sensación que la invadía era solo su mente; Pero esto no era así, efectivamente, en aquella cálida noche, alguien mas la acompañaba, alguien la iba siguiendo, sí, todos sus sentimientos eran verídicos, y aunque ella tratara de ignorarlos no dejarían de ser ciertos.
Comenzó a sudar, pues sus pasos eran tan rápidos que iba prácticamente corriendo, fue tanta la desesperación que sintió dentro de si, que esta era la reacción que su cuerpo había decidido llevar a cabo, corrió, miró hacia atrás y vio que una sombra negra la adelantaba pasando sobre su cabeza, quedo tan confundida, tan asustada que tropezó con una roca que yacía delante de ella; Ahora estaba hincada en el suelo, su cabello se había desordenado al caer y ahora estaba sobre sus ojos, entonces, comenzó a llorar, dentro de sí trataba de decir: “Es mi mente, no te preocupes que nadie te sigue”. Trataba de relajarse, pero se le hacia imposible, pues su corazón palpitaba cada vez más rápido sin preguntarle siquiera si en realidad sentía miedo. Se levanto, sin caminar aun, comenzó a mirar a su alrededor cruzando sus brazos y tocando sus codos, se sentía intimidada, observada. Se dio cuenta que solo faltaba una cuadra para llegar a su hogar, entonces por fin sonrió, “Lo has logrado...” pensaba en su mente, “ya todo acabo”. Caminando lentamente decidió cruzar la calle que la llevaría a su casa, pero había olvidado algo, una regla que desde pequeño tus tutores te enseñan y escucho un gran sonido que le trajo a la mente muchísimos recuerdos a la vez, iban demasiado rápidos, su primer beso, su primera fiesta, su primer cumpleaños, su familia, sus amigos. Era increíble como podía recordar tanto en solo unos minutos, sí, solo unos minutos tardo el camión en quitarle la vida, ese sonido era la bocina, sus ojos se habían cerrado para siempre, aquella sombra era la muerte que la seguía pues sabia que le tocaba ingresar a la vida de Jennifer, tal como ella pensó: “Ya todo acabo”. Recuerda que el próximo podría ser tú, no sientas alivio cuando aun no se cumple tu objetivo pues quizás ni quiera alcance a hacerse realidad.
Sin darse cuenta en que momento, comenzó a acelerar su marcha, la sensación de no estar sola en aquel instante se hacia cada vez mas fuerte, mas constante, su corazón palpitaba con gran rapidez y solo deseaba estar en casa, esperaba llegar sana y salva. Quería creer que la horrible sensación que la invadía era solo su mente; Pero esto no era así, efectivamente, en aquella cálida noche, alguien mas la acompañaba, alguien la iba siguiendo, sí, todos sus sentimientos eran verídicos, y aunque ella tratara de ignorarlos no dejarían de ser ciertos.
Comenzó a sudar, pues sus pasos eran tan rápidos que iba prácticamente corriendo, fue tanta la desesperación que sintió dentro de si, que esta era la reacción que su cuerpo había decidido llevar a cabo, corrió, miró hacia atrás y vio que una sombra negra la adelantaba pasando sobre su cabeza, quedo tan confundida, tan asustada que tropezó con una roca que yacía delante de ella; Ahora estaba hincada en el suelo, su cabello se había desordenado al caer y ahora estaba sobre sus ojos, entonces, comenzó a llorar, dentro de sí trataba de decir: “Es mi mente, no te preocupes que nadie te sigue”. Trataba de relajarse, pero se le hacia imposible, pues su corazón palpitaba cada vez más rápido sin preguntarle siquiera si en realidad sentía miedo. Se levanto, sin caminar aun, comenzó a mirar a su alrededor cruzando sus brazos y tocando sus codos, se sentía intimidada, observada. Se dio cuenta que solo faltaba una cuadra para llegar a su hogar, entonces por fin sonrió, “Lo has logrado...” pensaba en su mente, “ya todo acabo”. Caminando lentamente decidió cruzar la calle que la llevaría a su casa, pero había olvidado algo, una regla que desde pequeño tus tutores te enseñan y escucho un gran sonido que le trajo a la mente muchísimos recuerdos a la vez, iban demasiado rápidos, su primer beso, su primera fiesta, su primer cumpleaños, su familia, sus amigos. Era increíble como podía recordar tanto en solo unos minutos, sí, solo unos minutos tardo el camión en quitarle la vida, ese sonido era la bocina, sus ojos se habían cerrado para siempre, aquella sombra era la muerte que la seguía pues sabia que le tocaba ingresar a la vida de Jennifer, tal como ella pensó: “Ya todo acabo”. Recuerda que el próximo podría ser tú, no sientas alivio cuando aun no se cumple tu objetivo pues quizás ni quiera alcance a hacerse realidad.
Natacha Mardones Oportus.
Escrito hace ya... mmm bastante tiempo, jjajajajajaj.
1 comentario:
yo pense ke era un espiritud ke la penaba :O kede wow :O
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