“La brisa del viento golpeaba su rostro de una manera sutil, suave, delicada como ella misma. Sus cabellos castaños volaban al son de la canción que el otoño susurraba aquel día sólo para nosotros. Jamás me había sentido tan contento como en aquel día, igualmente podía ver la felicidad en los ojos de ella, sus ojos color miel y forma así como dos grandes almendras.
Las olas chocaban contra las rocas y transformaban aquel momento en el más romántico de toda mi vida, el cielo estaba abarrotado de nubes, no obstante, aquel instante no era menos perfecto por ello.
Tomó mi mano derecha y corrió conmigo sobre la arena blanca, tibia y fría al mismo tiempo, sus manos, pálidas y delgadas, agarraban las mías con una fuerza propia femenina, sin embargo, aquella fuerza al igual que cualesquiera otra, mantenía la unión entre ambos.
Decidimos sentarnos un instante en un tronco de árbol que yacía muerto sobre la arena junto al mar, con el propósito de entablar una conversación sólo con las miradas, aquellas que por cierto, nos hacían sentir como dos adolescentes que conocen por primera vez lo que es el amor, jóvenes simplemente. Nunca, Jamás podré olvidar aquel día junto a aquella muchacha que conquisto mi corazón, la niña de los cabellos castaños y los ojos almendrados, la que todo lo decía sólo con la mirada, una mirada inocente, de niña, sólo de ella.”
Fragmento escrito el año pasado para Estrategias de la comunicación, jejejej.
pd: Quiero vacaciones!!! y pasar todos mis ramos para q sean felices vacaciones!! jijijijiji
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