domingo, 10 de enero de 2010

Calla corazón


Ella yacía a su lado, quieta, muda
El viento rozaba sus rostros; ambos,
Quietos y mudos.
Ellos deseaban ser amados
Sus miradas anhelaban ser sólo una
Sus cuerpos deseaban ser sólo uno
Mas sus mentes intentaban ignorar cada sentimiento,
Cada anhelo, cada deseo, cada verdad.
Las palabras marchaban en un triste lamento,
Pues ni ellas mismas podían salir de la oscuridad.
El fuego hacia arder sus labios sedientos,
Y cada momento era como una eterna tempestad.
¡Si tan sólo todo fuera más fácil!
Si al corazón se le permitiera decir su verdad
Si no se temiera de lo que esta puede provocar.
Si las huellas fuesen claras hacia la felicidad
Si tan sólo alguna vez el amor pudiese triunfar.

2 comentarios:

yatedije dijo...

Maldita sea la incertidumbre y su madre el miedo...

Pareciese que nunca va a importar cuantas veces te arrojes al vacio, de una u otra forma, la angustiante sensación del vertigo va a hacer que te cuestiones todos los intentos por saltar. Las huellas a la felicidad nunca van a ser claras, pero eso tiene su gracia... que muchas veces al mes, la máxima plenitud puede ser alcanzada con un llegar a la casa, en un día gelido, y sentarse a tomar un té o café bien caliente.

El mundo blogger es muy chico, abrazos Natacha, ten lindas vacas

kika dijo...

hum... muchas veces nos sucede eso..
esa es la gracia de la vida el ir descubriendo nuevas sensaciones y nuevas experiencias lanzarnos para vivirlas... aunque muchas veces se nos sea dificultoso, es preferible arriesgarnos e intentarlo a quedarnos con esa maldita sensación de que habría pasado si yo hubiese echo tal cosa..

me gusto tu escrito...

saludos cuidate =*

bye kika