viernes, 27 de enero de 2012

¿Complices?


Allí estaba él... Quizás me miraba, quizás no; pero yo no podía despegar mi mirada de sus ojos, quizás se daba cuenta, quizás no; yo sólo quería que notase mi presencia o quizás sentía miedo de que eso pudiese ocurrir. El destino unio nuestras miradas y desde ese instante todo cambio, cada día me parecía más agradable estar a su lado, caminar junto a él, escuchar lo que tenía que decir, mirarnos simplemente en el silencio de la noche, o tocarnos como si jamás nuestros cuerpos hubiesen sido explorados. Nuevas sensaciones y todo se complica, pero el destino unio nuestras miradas, no podía ser para nada, no podía ser porque sí... Siempre pense que la fidelidad no existe, pues ¿Qué es? ¿Creer poseer un cuerpo que jamás ha sido o será nuestro? ¿Pero que ocurre cuando se involucran los sentimientos? ¿Qué ocurre cuando el destino junta dos almas más que dos cuerpos? Entonces, debe haber una conexión más profunda con alguna de las partes... Ser la otra no es nada fácil, es la que sufre, porque es la que sabe que existe una preferida, es la que sabe que a fin de cuentas sólo quizás tiene un cuerpo... ¡Pero si ni el alma es de alguién! ... y ahora estoy aquí, con mi desición sobre mis hombros y mis ojos llenos de lágrimas... Quizás piensa en mi, quizás no; pero yo lo recuerdo y anhelo estar nuevamente a su lado, quizás lo presiente, quizás no, pero me gustaría que él sintiese lo mismo y así por último en sueños poder ser ella siendo yo y no la otra sintiendome como lo que no quiero ser.

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