
No debemos aferrarnos a nada, ni siquiera a la bella vida, pues debemos saber que todo viene y se va… que las cosas se pueden destruir y los sentimientos pueden cambiar, estamos en constante replanteamientos, si nos aferramos a ser de una manera jamás encontraremos la verdad dentro de nosotros mismos, si nos aferramos a un objeto jamás encontraremos el verdadero valor de la vida, si nos aferramos a alguien jamás entenderemos que la vida, los momentos, las personas fluyen dejando huellas y enseñanzas y no siempre para quedarse físicamente. No debemos tomarnos todo con tanta seriedad, debemos reír más, ser nuevamente niños felices, aprendiendo y sin miedo a descubrir, con ansías de vivir y entendiendo las cosas de manera simple, sintiendo más que analizando. Debemos entender todo como pasajero, pues nuestro camino por esta vida también lo es, debemos respetar la vida en todas sus formas, y entender a una flor como entendemos a nuestro compañero, conversar con todo lo que es capaz de crecer y transformarse, porque todo aquello que se encuentra en constante cambio, es porque está vivo. Porque debemos estar en constante cambio para vivir, es por ello que no debemos aferrarnos a nada, porque aferrarnos significa dejar de crecer, dejar de avanzar, y dejar de descubrir.
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